viernes, 17 de julio de 2015

EL PORVENIR: UNA BIBLIOTECA “TODO TERRENO”


Está ubicada en la calle Esteban Echeverría al 700 de Wilde y cumplen una valiosa labor.

“Todo es por, con y para ellos”. Este slogan es el claro resumen de la elogiable labor que realizan las integrantes de la Biblioteca Popular “El Porvenir”, ubicada en la calle Esteban Echeverría 797 de la ciudad de Wilde.

Todos los días, aproximadamente 20 chicos (el número varía según la época del año), se acercan al lugar para tomar clases de apoyo escolar. “Acá vienen chicos del barrio porque no sólo aprenden lo que necesitan para la escuela, sino también porque encuentran un lugar muy cálido, con contención y, especialmente, mucho pero mucho amor”, afirma Mabel Montenegro, presidenta de la institución.

Los jóvenes, de 7 a 16 años, pueden inscribirse para el apoyo escolar de cualquier materia que necesiten o tengan más dificultad, con un costo mensual de cien pesos. Los horarios son de 14 a 16.30 horas y la docente es Paola Blanco Morgan, tiene un vínculo muy especial con los alumnos: “Además de ser la docente, soy como una amiga para los chicos”, confiesa Paola. “Y para varios hasta como una mamá, porque hay niños que no sólo necesitan una mano en alguna materia, sino también en la vida; y acá se los escucha, se los aconseja y se les brinda mucho cariño”.

Además de ser la Biblioteca del barrio (cuenta con 5400 ejemplares de libros, revistas, enciclopedias, etc.) y el lugar para que los chicos “ajusten las tuercas” en el colegio, El Porvenir se convirtió desde hace tiempo en un espacio para que varios se acerquen a merendar o para compartir un momento con sus compañeros.

“Los chicos que concurren acá son muy sanos y buenos. Obviamente, hubo, hay y habrá algunos que se descarrilen o tomen una mala decisión, entonces junto a mis compañeras tratamos de ayudarlos y hablarles. En mi caso soy muy frontal y les hablo muy claro, por suerte hasta el momento me dio resultado”, señala Mabel, con una mezcla de dulzura, firmeza y tenacidad.

A tal punto se familiarizaron las responsables de la Biblioteca con sus “pollitos”, que siempre tratan de agasajarlos o llevarlos de paseo. De esta manera, la mayoría de los chicos pudieron conocer por primera vez varios lugares, como la Reserva Ecológica, Teimakén y San Clemente del Tuyú.

“El viaje a la costa fue maravilloso y muy especial porque la mayoría de los niños no conocían el mar o la arena; ver sus caritas cuando se pararon frente al agua fue único”, cuenta emocionada la bibliotecaria, Dolores Aguirre.

Mientras que “Panchita” Niz, una de las auxiliares del lugar, agrega: “Terminamos exhaustas después de ese viaje, pero con el alma llena de satisfacción por lo que le hicimos vivir a esas criaturas y por lo que vivimos nosotras también”.

Para este año hay una gran meta para Mabel y compañía: viajar en noviembre a las Cataratas de Iguazú, en la provincia de Misiones. Y el objetivo ahora es recaudar el dinero necesario para que el sueño sea una realidad. “Como siempre, hacemos de todo para lograr cumplir lo que anhelamos. Ferias americanas, rifas, kermesse, bailes, feria del plato, entre otras cosas. Somos una familia muy unida, con mucho amor, que realizamos todo por ellos, que son el futuro”, relata entusiasmadísima Paola.

Sin embargo, como obviamente el gasto es muy importante (viajarán alrededor de 20 personas), Mabel está convencida que aparecerá “un padrino” para lograr el viaje. “Estoy segura que pronto tendremos a esa persona que hará que logremos el cometido. Todavía no hay nada concreto, pero…”, se ilusiona.

Mientras tanto, en la gran mesa de madera que cruza el salón de la Biblioteca, sentados sobre los largos bancos, los chicos toman la leche con churros y esperan arrancar con sus respectivas clases. Ellos se sienten como si fuera su casa, entre amigos y rodeados de cariño. “Hay chicos que sólo vienen a merendar, porque encuentran un lugar muy cálido y lleno de amor”, explica la docente, mientras una nena la abraza y otra exclama fervorosamente que “es la mejor profe”.

No hay dudas que desde varios años, El Porvenir se convirtió en una Biblioteca Popular “todo terreno”, en la que los chicos del barrio encuentran un lugar donde todo es “por, con y para ellos”.


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