lunes, 15 de mayo de 2017

CLUB ATLETICO INDEPENDIENTE: ENGAÑO TAPADO CON CAMPEONATOS

AQUA SOLARIUM O currum totalis?



No es la primera vez que me pasa: cuando trato de hacer averiguaciones puntuales sobre acontecimientos muy polémicos y poco conocidos y mucho menos documentados, me encuentro muy limitado en la cantidad de fuentes donde poder recurrir.

En este mismo blog publico un artículo relacionado con “El Mausoleo del Gral. San Martín” y otro sobre “Matseiko: un ucranio olvidado”, que me causaron problemas a la hora de recabar información o lograr que los testigos presenciales de los acontecimientos referidos me hagan conocer lo que saben.

Aún a riesgo de parecer un verdadero “kamikaze” de la información, decidí publicar el resultado de mis investigaciones, cosa que me causó algunos elogios, muchas críticas despiadadas y, sobre todo, un sugestivo silencio de parte de algunos directos involucrados, cosa que yo interpreto como un SI condicionado.

Ahora, interesado en otro tema controvertido, me encontré con la limitación más grande que padecí hasta ahora, incluso a pesar que este tema, se infiere, no es tan “importante” como los anteriores.

El mismo trata sobre, la que considero, la segunda estafa más grande cometida en la historia del fútbol argentino: la construcción del famoso “Agua Solarium”, del Club Atlético Independiente, los “Diablos Rojos” de Avellaneda.
Digo la segunda estafa más importante, porque la primer
a es, sin ninguna duda, la perpetrada con la construcción de la que se iba a llamar Ciudad Deportiva del Club Atlético Boca Juniors, en la Costanera Sur de la ciudad de Buenos Aires, tema que expongo en una nota, aunque no de mi autoría, que publico también en este blog.

A modo de resumen, les digo que esta ciudad deportiva de Boca Juniors iba a poseer, entre otras cosas, un estadio de fútbol para 140.000 personas que iba a ser inaugurado el 25 de Mayo de 1973, según lo anunciara en forma rimbombante el Sr. Alberto J. Armando, Presidente del club. Con el paso del tiempo, en medio de grandes irregularidades, esta institución pudo vender las casi 60 hectáreas del predio, ganado por relleno al Río de la Plata, y con ese dinero salir de una crisis económica monumental. Hoy estas tierras están en manos de un consorcio multinacional que quiera construir un complejo habitacional de lujo, con amarras para yates incluidas.

Volviendo al tema…el proyecto del Agua Solarium, era un complejo dedicado al esparcimiento de los socios del Club Independiente, con piscinas de natación, gimnasios, vestuarios, etc., pero todo a escala faraónica, digno de jeques árabes.

Para ello se hizo una campaña de adhesión de socios, que recibieron la categoría de “Patrimoniales”, que por cantidades de dinero significativas, se asociaban al futuro complejo por determinadas cantidades de años. Cuanto más dinero pusieran, más años de beneficio obtendrían.

El complejo jamás se construyó y el club solo “indemnizó” a algunos asociados (los “protestones”), dándoles plateas en su estadio de fútbol, antes que los mismos fueran a la Justicia a reclamar lo que les fue cobrado a cambio de una obra que no se hizo.

Personas que conocen sobre el tema, con lujo de detalles, no quieren decir nada o por lo menos muy poco. Las tierras, ubicadas en la localidad de Wilde, Avellaneda, hoy son destinadas al esparcimiento social, con piletas de natación, canchas, etc, pero a un nivel muy pobre si lo comparamos con el proyecto original, digno de Dubai.

Aquellos que reclamaron la restitución de sus aportes, tienen una platea a cambio, pero muchos miles, casi la totalidad, no recibieron jamás un solo peso como retribución a su amor y esperanza de progreso depositados en la institución. Por aquellos años, principio de la década del 70, el Club Atlético Independiente poseía, según se vanagloriaban, alrededor de 100.000 socios. Una cantidad muy importante de estos aportaron su dinero y sus ansias de engrandecimiento. Hoy solo tienen instalaciones deportivas que para nada tienen que ver con su propio disfrute, sino a las comodidades institucionales, pero reservadas a los que practican fútbol en forma profesional o van rumbo a hacerlo.

No hay peor estafa que defraudar la esperanza.
Si muchos no reclamaron lo que aportaron, solo fue por amor a sus colores, sabiendo que se tenían que comer la vergüenza de una promesa incumplida y jamás tener un estado de cuentas del dinero que se manejo. Vaya a saber donde fue a parar el mismo.

Los éxitos deportivos de aquellas épocas (con los cuales se autocalificaron de “El Orgullo Nacional” y “Rey de Copas”), como ser la adjudicación de varias Copas Libertadores de América en forma consecutiva, taparon los reclamos o los minimizaron.

Todo quedó en la nada. Hasta las posibles causas judiciales ya prescribieron. Este acontecimiento no entra en el capítulo del “Orgullo Nacional”, si en el de la “Deuda Moral”.


dp

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