martes, 26 de junio de 2018

MARCHA POR EL 16° ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE KOSTEKI Y SANTILLÁN



En el decimosexto aniversario de la "Masacre de Avellaneda", hablamos con Alberto Santillán. Nos cuenta sobre la búsqueda de justicia por su hijo.  


A 16 años de la "Masacre de Avellaneda" donde asesinaron a los militantes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, organizaciones sociales y políticas realizan una marcha y un acto en el Puente Pueyrredón.

Aquel 26 de junio de 2002 la policía realizó una represión sin precedentes en la historia de la democracia. El resultado fueron dos muertos, cientos de heridos y una demostración clara de cómo se pretendía parar las demandas sociales.

Hoy, el padre del joven asesinado relata: "Tenía en cuenta el nivel de violencia que se venía, lo hablamos con Darío pero nunca pensamos que iba a pasar lo que pasó. En la represión actuaron las 4 fuerzas".

A Darío lo conocían y lo tenían marcado. “Él me había comentado que lo estaban siguiendo. Todos en ese momento estaban escrachados".

Acerca de los años en que Darío asistía al colegio, Alberto cuenta que "Su primer militancia fue en El Piedra Buena. Ahí descubrió su vocación". Desde ese momento "Nuestro lugar de lucha es la calle". 

En el 2002 el país atravesaba una fuerte crisis que se caracterizó por una corrida bancaria, una deuda imposible de pagar a partir del acuerdo con el FMI, y la pobreza era cada vez más acelerada. Frente a esa situación los reclamos se volvían recurrentes y "sabíamos que iba a haber una represión porque el gobierno de Duhalde necesitaba mostrar su fuerza". 

"El reclamo era justo y no creo que Duhalde no haya sabido lo que iba a pasar" sostiene Santillán. Luego menciona que "A Dario era imposible decirle que no vaya a luchar a las calles. Ese era su espacio, su vida, su lucha". 

Luego del asesinato de su hijo, se enteró que "Fanchiotti dijo ´A estos negros de mierda hay que matarlos a todos´. De manera que "No creo lo que después dijeron que a él lo sobrepasó la situación".

En la misma dirección, se arriesga a afirmar que "Después de esa situación Felipe Solá lo llamó a Fanchiotti para felicitarlo". 

Años después de aquel acontecimiento doloroso, el padre de Darío expresa "No puedo hacer el duelo de mi hijo hasta que estos políticos no descansen en la cárcel". Motivo por el cual "Seguimos trabajando para que se haga justicia y por eso hoy vamos a estar en el Puente". 

Para terminar, asegura: "No me voy a correr en esta búsqueda de justicia". Al mismo tiempo que agradece el apoyo de la gente ya que "hay una parte importante de la sociedad que también nos acompaña". 



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