domingo, 17 de junio de 2018

LOS ESTUDIANTES SALEN A CAZAR ERRORES DE ORTOGRAFÍA EN LAS CALLES DE AVELLANEDA

El de acentuación es uno de los problemas más frecuentes que se ve en los carteles.



Los vecinos, comerciantes, empresarios y también autoridades de Avellaneda deben estar atentos y cuidar la ortografía si es que no quieren quedar escrachados por los “cazadores de errores” que recorren las calles. Con una mirada inquisidora y un olfato entrenado, 150 estudiantes del colegio Francoise Dolto registran en fotos las palabras mal escritas en la vía pública. 


Divididos en cuatro “brigadas”, los alumnos de primero a tercer año del secundario empezaron, a fines de mayo, a agudizar la búsqueda de faltas ortográficas en las calles. Luego también la ampliaron a libros y revistas, películas de cine y manuales. 

“Ya encontré más de 20 errores. Estoy muy entusiasmada y contenta. Es una actividad del colegio con la cual se aprende ortografía y no sentís que estás estudiando. Ahora, cada vez que leo algo busco errores”, cuenta Juana Rodríguez, de 14 años y estudiante de tercer año de la secundaria. 



“Que se escriba bien” fue la inquietud que motivó a que los profesores de la materia de Prácticas del Lenguaje (ellos son Melanie González, Jésica González y Rodolfo Hesse), junto el director del colegio, Mariano Fain, iniciaran el proyecto que decidieron llamar “Brigada Ortográfica Dolto”. 

En sólo una semana encontraron al menos 100 errores ortográficos en carteles, anuncios públicos, menús y direcciones de calles. “Panadería, confitería, Telefónica, fútbol, cartografía, comisión, máquinas...” sin tilde son los más comunes. 

Entusiasmada, la profesora Melanie González asegura que se logró el objetivo: alcanzar que un aprendizaje significativo no quede solamente en el aula, sino que se logre un “ensamble” entre los niños, padres y sociedad. 

“Telefónica es una palabra esdrújula y todas las esdrújulas llevan tilde”, indica el abuelo de Juana, Rubén Antúnez, quien ayudó a su nieta a encontrar este error en un letrero gigante de telefonía. 

De las cuatro “brigadas”, la primera es de caza: los estudiantes reciben un mail con una pista para buscar un error en algún lugar de Avellaneda, usualmente para que vayan acompañados de su familia. 

El segundo grupo es de ataque: un profesor acompaña a los chicos a revisar carpetas, pizarrones y láminas de un curso superior para encontrar errores. 

Y la tercera “brigada”, es la llamada cinematográfica. Ven películas con subtítulos alterados e identifican el error. Todos los errores detectados valen cinco puntos. 

También estás la “mega brigada”. Ésta es la que debe encontrar tres errores ortográficos o más en una misma cuadra. 

Natalia Daldovo es mamá de Julieta, estudiante de tercer año de secundaria. “Es una actividad que logró captar la atención de mis hijos e involucrarnos a los padres, que hoy repasamos las reglas del lenguaje”, dice. La experiencia terminará el 26 de junio. Cada curso lucha por lograr el primer lugar, que tiene como premio un desayuno literario y escoger por un mes la música que se escuchará en los recreos del colegio. 

Fain ya adelantó que están pensando en replicar la experiencia en otras materias, como Matemáticas. Además, el colegio hará una base de datos para que los vecinos que detectan errores hagan su aporte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario