viernes, 7 de septiembre de 2018

POLICLINICO UOM AVELLANEDA: "QUE HAYAN JUGADO CON LA SALUD DE DE MI MADRE ME PONE MAL"

Policlínico UOM Avellaneda


La madre de Hugo Fabián Castellanos estuvo internada en la clínica UOM Avellaneda, donde falleció. Hugo nos habla de las irregularidades que vio y el destrato que sufrió en el lugar.


Hugo nos cuenta cómo empezó todo cuando llevó a internar a su madre por una neumonía: "Estuvimos casi 13 horas sentados en una silla hasta que nos dieron una cama". Cuando finalmente consiguió la cama, una enfermera empezó a atenderlos pero después “la enfermera nunca volvió”.

El suero que le pusieron, según decía la madre de Hugo, “le quemaba”. Y recién después de perseguir incansablemente al personal de la clínica accedieron a cambiarlo. Según pudo averiguar nuestro vecino, "Lo que le estaban haciendo a mi mamá era prueba de medicamentos".

"Yo veía que mi mamá, mientras estaba inconsciente, levantaba y apretaba la mano. La enfermera me dijo que era una reacción natural", relata Hugo, “pero ninguno de los otros internados hacía eso”.

Los médicos eran todos extranjeros. “Eran todos practicantes”, nos detalla Hugo. Como ninguno quería hacerse cargo, Hugo le pide el número de matrícula a uno: “Y me contesta: 'yo no tengo matrícula de provincia'".

Las penurias no terminaron ahí. Una vez que lamentablemente fallece la madre de Hugo, el empleado de la cochería no puede retirar el cuerpo: "Me dijeron que no se podía firmar el acta de salida porque no había ningún médico con matrícula". A insistencia del hijo y de la cochería, una mujer firma el acta y recién entonces se puede continuar con el procedimiento.

El trato, en resumen, fue un auténtico calvario. Pero siguen las irregularidades: Hugo pretende obtener de la clínica los documentos necesarios para tramitar el acta de defunción: "Me acerqué para que me dieran el historial médico y me dieron diez mil vueltas".

"Muchos me han dicho que tienen juicio con UOM por este motivo", cuenta Hugo. “Con mi hermano vi que el trato no era bueno. Uno no paga para que después lo traten como a un perro”.

Que hayan jugado con la salud de ella me pone mal”, concluye Hugo.

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