lunes, 19 de noviembre de 2018

Hundido a 900 metros:Qué posibilidades reales hay de reflotar el submarino ARA San Juan



 

Tras el hallazgo, la Justicia pidió un peritaje para determinar si es factible sacarlo del fondo. La opinión de expertos.



Submarino ARA San Juan
Tras un año de incertidumbre, el submarino ARA San Juan fue encontrado. Ahora, todos se preguntan: ¿qué posibilidades hay de reflotarlo? Mientras algunos especialistas aseguran que es “impensado y casi imposible” otros lo ven viable aunque aclaran que implicaría muchísimo dinero y demoraría años.

“En el mundo no hay antecedentes de trabajos similares y, de aventurarnos a intentar hacerlo, podríamos arriesgar una cantidad de dinero que la Argentina no tiene y, además, con muy pocas posibilidades de éxito”, sostiene Eugenio Dimier, ex jefe de la Estación de Salvamento y Buceo Mar del Plata.


La topografía del fondo con desniveles es una de las dificultades señaladas por Dimier. Además, dice que se encuentra “sumamente averiado, sin reservas de flotabilidad y colapsado, muestra de la acción de explosiones internas y del efecto de la gran presión de esas profundidades”. “Todo hace pensar que su estructura está sumamente afectada, para lo cual los trabajos que se pudieren hacer para llevarlo a superficie podrían complicarse ante grandes posibilidades de que la nave se parta en el momento de intentar sacarla”, advierte Dimier.



Según Carlos Villa, ex jefe del Servicio de Salvamento de la Armada y gerente técnico de Hydroservice, “la profundidad en la que se encuentra (907 metros) hace casi impensado reflotarlo directamente porque no hay sistemas de salvamento que permitan conseguir un ascenso controlado por las diferencias de presión terribles”.

“Lo que se podría pensar es en izarlo con pontones con guinches que lo lleven a media agua para remolcarlo a menores profundidades en las que los buzos salvamentistas puedan trabajar con sistemas tradicionales. Pero esto también es muy complicado porque no sólo hay que conseguir atar con cables al submarino en un fondo muy irregular y turbulento, sino que hay que tener presente que esos cables, de muy generoso perímetro, son muy pesados”, señala Villa. El máximo de profundidad que podrían alcanzar los buzos es de 300 metros. 

En este sentido es que ambos concluyen en que hacerlo sería enfrentarse "a un trabajo inédito, en una zona donde las condiciones hidrometeorológicas son adversas, de montos económicos sumamente elevados y con el agravante de que lo más probable es que la tarea sea un fracaso”.

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