martes, 13 de noviembre de 2018

TRAS LA TORMENTA, GAELLE ESTÁ NUEVAMENTE EN PIE


Habíamos entrevistado a Giselle Lopes, titular e hija del fundador de la empresa Gaelle, antes de la reunión en el Ministerio de Trabajo para destrabar el conflicto con los trabajadores. Ahora nos cuenta cómo quedó la situación luego de la entrevista y los acuerdos.


SEIS HORAS DE REUNIÓN
“El viernes tuvimos una reunión de casi seis horas en el Ministerio de Trabajo de Avellaneda”, cuenta Giselle Lopes. “Nosotros queríamos terminar el conflicto con la resolución a nivel judicial. El juez en el fuero laboral debería dictar si la razón en la causa del despido la teníamos nosotros o no.”

ÁNIMO DE SOLUCIONAR
Tal era la discusión entre las partes interesadas. “Pero en principio mi padre, que es el titular general de la empresa, decidió llegar a un acuerdo, ceder algo para recuperar la fuente de trabajo de las 60 personas que realmente querían trabajar.”

UNA SITUACIÓN DE SECUESTRO
La negociación fue llevada a cabo con las instalaciones de Gaelle todavía ocupadas por un grupo de trabajadores. “Lo comparo con un secuestro”, detalla Giselle. “Es lo mismo. Te secuestran un familiar tuyo y tenés que estar negociando con la persona que lo priva de la libertad.”


DAÑOS Y FALTANTES
Lopes nos cuenta cómo fue la usurpación. “Cuando la propiedad fue usurpada no trabajaron. Tomaron la parte administrativa y decían que querían cuidar las maquinarias para volver a tener su trabajo. En realidad las maquinarias no estaban ahí”, describe. Además, la medida de los usurpadores también habría dejado consecuencias desagradables. “Todavía lo estamos contabilizando, pero es posible que haya algún faltante de productos terminados.”

EXTORSIÓN
Es una situación traumática que tiene en vilo a las pymes de nuestro país ante el accionar arbitrario y violento de los gremios y las agrupaciones políticas que prestan su apoyo en estos casos. “Es como que yo soy más fuerte que vos, entonces ¿'te tomo la propiedad y después nos sentamos a negociar'?”, se pregunta Giselle.

LA MANO POLÍTICA
Durante los días previos, los trabajadores y agrupaciones aliadas tipificaron el caso con los lugares comunes usuales: “vaciamiento”, “imperialismo”, etc. “Sin duda esto fue avalado por un poder político organizado”, deduce Lopes. “Nosotros en realidad no sabemos negociar ni trabajar para la política. Es una empresa privada, no recibe aportes de capital. No es satélite de ninguna empresa del exterior. Tampoco recibe aportes ni del municipio ni de Provincia ni de la Nación. Siempre fue capital propio.”

DESESTABILIZACIÓN
“En realidad querían desestabilizar a nuestra empresa, su propia fuente de trabajo”, resume la titular de la empresa.

LOS TRABAJADORES
Frente a los trabajadores en conflicto, un plantel de otros 60 empleados permanecieron a la espera de la resolución para volver a trabajar. “Querían defender y defendieron sus puestos de trabajo porque estaban muy preocupados por la empresa y por sus familias.”

EL ACUERDO
“La propuesta fue un paliativo de dos meses entre noviembre y diciembre en concepto de un acuerdo final, si es que la justicia laboral lo dispone”. Más adelante, la titular detalla los pormenores de la intervencion judicial. “En realidad toda la justicia, hasta el juez en lo penal estaba preocupado porque tomáramos el crédito y no por resolver si había razón o no. Todos deseaban terminar el negocio con nuestro dinero. Teníamos que pagar. El crédito igual fue otorgado, aunque no a un 100% y estamos viendo la forma de llegar a él.”

VOLVER A TRABAJAR
Restituída la fábrica a sus legítimos dueños, ahora es momento de ponerse de nuevo en marcha y mantener el lugar en un mercado muy competitivo. “Entramos el viernes y la pusimos en funcionamiento ayer. Nosotros siempre estamos con todas las ganas y la esperanza de seguir adelante y trabajando a full”, finaliza Giselle Lopes.

Escuchá aquí la entrevista completa:


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