lunes, 29 de abril de 2019

AVELLANEDA: AL CURA K PADRE PACO LE SACARON LA ROJA




El comunicado de ayer de la Diócesis de Avellaneda-Lanús resolvió el apartamiento del cura militante de la comunidad de Isla Maciel y Villa Tranquila.

A fines del año pasado, en virtud de las numerosas irregularidades en la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, la Diócesis había tomado la decisión de invitar al Padre Paco (Francisco Olivera) a retirarse mientras las misas fueron oficiadas por el Padre Mario Antonio Ghisaura.
Empezó entonces una ininterrumpida procesión del sacerdote de Opción por los Pobres. Medios como Página/12, el Instituto Patria, Madres de Plaza de Mayo, le brindaron amplificación en su papel de víctima de los Poderosos.
Mientras tanto, los vecinos volvieron a la Parroquia. La llegada del Padre Mario terminó con la Unidad Básica en la que se había convertido Nuestra Señora de Itatí. Las imágenes religiosas habían cedido el altar a los íconos de la lucha armada, el extremismo político y el cotillón progresista de costumbre: se había convertido en un espacio K.
Por supuesto, coordinada con el via crucis mediático del padre Paco, las fuerzas de choque K hicieron la vida imposible al nuevo párroco. En fin: consagraron un lugar de culto y adoración a un tugurio de entronización de la Grieta. La comunidad salía perjudicada, lo que en casi todos los casos es lo que menos les importa a los fundamentalistas del socialismo del Siglo XXI. Se tapó un mural que compensaba sus nulas cualidades estéticas con un abierto mensaje político pro-violencia.
La decisión del Obispado de Avellaneda-Lanús, expresado en un comunicado del Obispo Rubén Oscar Frassia, establece una licencia para el Padre Mario Ghisaura y que la titularidad de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí será ejercida en forma rotativa.
Un tiempo de paz se avecina. Recemos por el Padre Mario Antonio Ghisaura y por nuestras queridas comunidades de Isla Maciel y Villa Tranquila.
¡Cristo vence!

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