martes, 21 de mayo de 2019

AHORA VENEZUELA: HISTORIA DE JOSÉ ROGELIO SÁNCHEZ


La historia de José Rogelio Sánchez condensa en una dolorosa secuencia todos los dramas que aquejan a los venezolanos.

José tiene ahora 39 años y llegó a nuestro país hace diez meses huyendo de la persecución de los servicios de inteligencia bolivarianos. En Venezuela quedó su madre, el doloroso recuerdo de tres meses de prisión y la prepotencia de un régimen que puso en riesgo la vida de su bebé.
Sánchez estudió la carrera de administración de empresas pero terminó trabajando como escolta (guardaespaldas) del dueño de una empresa constructora. Su hijo de tres años contrajo una infección de oído. Como el antibiótico que necesitaba para el tratamiento no se podía conseguir en Venezuela, encargó a una persona que lo trajera de Colombia. El medicamento es decomisado de forma arbitraria en el control de aduana y, como consecuencia de ello, el estado del niño empeora: pierde la audición. Un intervención quirúrgica posterior consigue que la audición se recupere parcialmente.

Tal vez el agente encargado de decomisar el remedio estaba informado de las actividades políticas de Sánchez, que en 2005 había sido candidato por un partido vinculado con Leopoldo López. Tal vez no; las autoridades se manejan también con absoluta autonomía y descontrol llegado el caso. Por ejemplo, el servicio de inteligencia venezolano (SEBIN) no solo secuestra y tortura a requerimiento del poder central. Gran parte de su actividad extorsiva corre por cuenta propia.

José estuvo secuestrado durante tres meses en el célebre Helicoide, un centro comercial transformado en lugar de detención y tortura de prisioneros políticos. En un pabellón llamado “Guantánamo” se hacinaba con otros 70 detenidos hasta que su familia consiguió el dinero para el rescate.

El Helicoide en Caracas, centro de detención y tortura

Una vez libre, los agentes del SEBIN siguieron extorsionando y amenazando a Sánchez para conseguir más dinero. Eran los días del levantamiento del piloto Óscar Alberto Pérez y advertían que podían armar fácilmente una causa plantándole pruebas. Ya incapaz de seguir tolerando el hostigamiento, José y su familia decidieron escapar hacia Argentina.

En nuestro país pudo abrir un maxikiosco en la ciudad de Buenos Aires que le permite subsistir y mantener a su familia. El niño ya está completamente recuperado de su problema de oído y espera regresar a una Venezuela donde se pueda vivir en paz y libertad.

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