lunes, 6 de mayo de 2019

DIVÁN: LOS CELOS EN LA PAREJA


Este lunes, el espacio de la Lic.Cristina Paulik está dedicada a un tema muy importante en la vida de las parejas: los celos.

Tarde o temprano, en algún grado, los celos han irrumpido en la vida de la pareja. ¿Quién no ha tenido algún episodio sobre celos? ¿Quién no ha sido celoso o no ha sufrido la sospecha de una pareja celosa?
La pregunta es si los celos son saludables, si es una señal de que al otro le importamos. La respuesta no puede ser tajante, porque hay distintos grados de celos; desde la inquietud y la preocupación normal (después de todo, existe la posibilidad de la infidelidad y de que el amor y la atracción mutua se termine alguna vez), hasta los celos patológicos que terminan en violencia y agresión.

El celoso vive fabulando. Casi con seguridad, dirá que su pareja está engañándolo. Por eso refuerza una actitud vigilante y opresora. Es el que cuestiona la vestimenta, cualquier cambio en el aspecto o la rutina diaria. El que revisa los celulares y cuestiona todo. En este punto, que afecta una relación libre y fluída, ya empieza a ser poco saludable.

La extremo patológico de los celos se denomina “delirio celotítico”. El celoso construye una realidad donde cualquier elemento arbitrario constituye una prueba que afirma sus sospechas, sin posibilidad de cuestionamientos, ambigüedades o detalle.

Una mala experiencia de pareja condiciona las siguientes relaciones. Los efectos de una crisis no resuelta en lo personal pueden seguir resonando en el desarrollo de relaciones posteriores. Del mismo modo, prejuicios inculcados por la educación también pueden servir como estrategia y causa de una conducta celosa.

Un elemento constante en todo tipo de relación interpersonal es la reciprocidad. Desde el comercio hasta los actos violentos, uno actúa según la respuesta del otro; adapta su forma de actuar según cómo ve responder al otro lado. En la dinámica de pareja, el tema central es la confianza o la falta de ella. Si no hay confianza, la otra parte también desconfiará, lo que realimentará el circuito con más fuerza cada vez.

También en el desarrollo de un comportamiento celoso suele hacer irrupción en algún momento la falta de autoestima. Cuando una persona se considera poco importante y cree que los demás tratarán inexorablemente de sacar provecho y perjudicarle, su reacción suele ser extremar el control y la vigilancia para no perder lo que considera como su única “posesión”.




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