jueves, 15 de agosto de 2019

ESTONIA: UN PAÍS DIGITAL



Estonia es un ejemplo de país digitalizado. Luego de la traumática independencia de Rusia (una vez desmembrada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1990), el pequeño país a orillas del Mar Báltico adoptó una economía abiertamente capitalista y estableció desde 1996 un plan para la adopción y difusión de internet y computación (Tiigrihüpe - "salto de tigre") con especial énfasis en la educación.

Para el año 2000 las reuniones de gabinete habían prescindido completamente del papel y en la actualidad todos los trámites y gestiones (con excepción de casamientos, divorcios y operaciones inmobiliarias) pueden realizarse on line. En líneas generales se logró capacitar en el uso de nuevas tecnologías a toda la población adulta, se optimizó la conexión y la velocidad de acceso a la red, y se llegó a niveles de transparencia inédita en la administración pública, que puede ser monitorizada en tiempo real por cualquier ciudadano.

En lo económico, el plan transformó completamente a un país con poco territorio, que tuvo que comenzar desde cero y cuya principal exportación son las cabañas de madera, en una de las principales potencias en nuevas tecnologías (de allí surgió, por ejemplo, Skype en 2003). Está en el puesto 38 del ranking de PBI per cápita (Argentina está en el puesto 61).


EN LA MIRA... DE RUSIA
La apuesta por la digitalización total tiene también sus riesgos. Y tener como vecino a Rusia, la superpotencia del hackeo, empeora las cosas.
En 2007, a partir de la polémica por el traslado de una estatua, el país estuvo sometido durante más de dos semanas al ataque ininterrumpido de hackers rusos que emplearon el método de denegación de servicio (DoS) mediante netbots distribuidos por todo el mundo. La sospecha de que contaron con algún tipo de apoyo del gobierno de Putin nunca pudo ser descartada el todo.
Varias páginas y servicios de la administración pública y la banca privada estuvieron caídos y se llegó al extremo de cortar la conexión con el resto del mundo para detener los ataques.
Lejos de espantarse, Estonia adaptó y reforzó sus políticas de seguridad y protección de datos y hoy es el país encargado de velar por la ciberseguridad de la OTAN.

I-VOTING
Dos meses antes del histórico ciberataque ruso, Estonia establecía otro hito mundial: las primeras elecciones generales en las que se podía votar a través de internet, que fue la opción elegida por un 3,8% de los votantes.
En marzo de 2019, el 44% de los votos de las elecciones parlamentarias fueron i-votes (votos a través de internet). Todavía sigue existiendo la opción del voto con papeles.
El sistema estonio requiere de una infraestructura aceitada y un escrutinio suficientemente transparente como para inspirar confianza en el electorado (que es el gran tema para la adopción del voto electrónico; la tecnología existe). En este país no solo están las herramientas y la infraestructura (superior a la media de Europa y a la de Estados Unidos) para llevar a cabo elecciones de este tipo, está integrado con un sistema de identificación totalmente digitalizado y una población y una administración altamente capacitadas.

RESIDENCIA DIGITAL
Es una iniciativa que permite a particulares y empresas adoptar la ciudadanía estonia sin renunciar a la original ni necesidad de doble nacionalidad. La intención del gobierno es atraer emprendedores ofreciéndoles una puerta de entrada a la Unión Europea y un status especial de ciudadanía que permite el uso de servicios del país.
Hasta 2017 habían logrado esta ciudadanía 20.000 personas y 3.000 empresas de todo el mundo (incluídos argentinos) y el número de solicitudes había superado el de nacimientos en el país. Así es: hay más nuevos residentes virtuales que de carne y hueso.


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