martes, 10 de septiembre de 2019

AHORA VENEZUELA: LA HISTORIA DE ROSA


Rosa fue funcionaria de cultura y decidió dejar Venezuela ante la violenta represión de las protestas.


Lormys conoció a Rosa en enero de este año, en una de las manifestaciones de apoyo a Guaidó en plaza Lavalle, en inmediaciones del Teatro Colón. “¿Puedo tocar?”, preguntó esta señora de 59 años llena de simpatía e iniciativa y arrancó con “Alma Llanera”. Al ver que ella no cantaba (solo acompañaba con las maracas), la gente espontáneamente empezó a entonar las estrofas de la canción. Fue un momento particularmente emotivo, una comunión de música y esperanza por un cambio de situación que se creía inminente. Pero terminado el encuentro, nos cuenta Lormys, perdió el rastro de aquella mujer de las maracas.

REENCUENTRO
Unos meses después, Angélica, una colaboradora de Lazos de Libertad, contó que había conocida una señora, profesional, que tocaba las maracas. También se llamaba Rosa. Para despejar las dudas, Lormy le mostró un video filmado en enero. Era la misma persona. Consiguió el número de teléfono y por fin pudo reencontrarse.

CIUDAD DE LOS CREPÚSCULOS
Rosa es de Barquisimeto, conocida como la ciudad de los crepúsculos y también la capital musical de Venezuela; ella misma sabe tocar diez instrumentos. Licenciada en Artes Visuales, fue durante ocho años Gerente General de Cultura en el estado de Nueva Esparta (Isla Margarita), hasta que la despiden en 2013 por el cambio de administración.


RECRUDECE LA REPRESIÓN
Naturalmente inquieta y expresiva, Rosa se suma a las protestas y movilizaciones que se organizan contra el régimen. Siempre de manera pacífica y haciendo uso de sus facultades expresivas a través del arte y la música. Pero la represión se endurece: gases lacrimógenos, metralla, perdigones y el acoso de los colectivos contra líderes y participantes de las marchas. Rosa decide dejar Venezuela porque sabe que su vida corre peligro.

EL EXILIO
En 2017, con la ayuda económica de una amiga, emprende un largo viaje que la trae a Buenos Aires previa escala de seis meses en Ecuador. En nuestra ciudad primero vive con una peruana y luego con la hija de una amiga venezolana. Son departamentos muy pequeños, Rosa no quiere causar incomodidad a sus huéspedes y termina viviendo en la calle. Durante quince días duerme frente a la Catedral Metropolitana.


APRIETES
En el medio, recala en uno de los albergues para mujeres en situación de calle que mantiene el gobierno de la Ciudad. Pero allí es amenazada por otros artistas callejeros que creen que la recién llegada les va a quitar su “laburo”. Rosa ni siquiera sabe qué significa esa palabra. Vuelta a la calle.

ÁNGELES
“Noches de la caridad” es la iniciativa de algunas parroquias de la ciudad que reúne a gente que reparte comida y abrigo entre quienes duermen en la calle. A través de Roberto, José y Graciela, que participan en estas rondas, Rosa llegó al convento de las Hermanas Pías Discípulas del Divino Maestro, donde actualmente tiene cobijo y colabora en tareas de cocina y hace trabajos de artesanía mientras sigue con su actividad musical en la vía pública y busca una oportunidad de trabajo acorde con sus capacidades.

Escuchá aquí “Ahora Venezuela”:

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