martes, 19 de noviembre de 2019

AHORA VENEZUELA: LA HISTORIA DE KAREN Y SU FAMILIA


Karen, joven de 26 años oriunda de Anaco, la ciudad de Lormys Rojas, primero buscó un futuro junto con su esposo y su pequeña hija en Perú. Pero allí las cosas no resultaron y emprendieron el camino a Argentina, que estuvo plagado de dificultades.



Según nos cuenta Lormys, el año que pasaron Karen y su familia en Perú fue extremadamente difícil. A los problemas para encontrar y establecerse en un nuevo país, se sumó una extendida xenofobia, especialmente contra los venezolanos. Algunos avisos especificaban que no aceptarían postulantes de ese país. Igualmente fue imposible que la pequeña hija de Karen pudiera empezar el colegio en alguna escuela peruana, ya que también allí los extranjeros son excluídos de la educación pública.


NUEVO COMIENZO
Por tal motivo (y porque en Argentina ya residían su madre y su hermana), decidió hacer las valijas una vez más y rumbear para nuestro país. Como muchos otros compatriotas, por cuestiones económicas, haría el viaje por carretera, atravesando Bolivia.


Karen y su familia, por fin en Argentina

FRONTERAS
Pero en la frontera con Bolivia esperaban más dificultades. Las autoridades de frontera les exigían 1000 dólares para sellar el pasaporte, cantidad con la que no contaban. Luego en otro paso la cantidad bajó a 500 dólares pero también amenazaron con la deportación. Finalmente, aunque algunos pasajeros accedieron al desembolso, el micro siguió camino por una “trocha” (caminos clandestinos de tierra habitualmente usados para el contrabando).


LLEGAN A ARGENTINA
Pero a la salida de Bolivia nuevamente se enfrentaron con problemas migratorios. Afortunadamente, una autoridad argentina acertó a pasar por allí y sugirió que la deportación podía hacerse a la Argentina (y no a Perú, como temían Karen y su familia).


FIN DE LA ODISEA
Ya en nuestro país, fueron asesorados y asistidos por personal de migraciones, pudieron llegar a la terminal de ómnibus y seguir camino a Buenos Aires sin mayores inconvenientes. Un viaje que debía durar tres días se transformó en una odisea de una semana pero finalmente hoy Karen, su esposo y su pequeña hija están reunidos con el resto de la familia en nuestro país.


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