domingo, 2 de febrero de 2020

¡MUCHO CUIDADO CON LOS GECKOS!


Por supuesto, el título es fraudulento y tiene el único propósito de traerlos a esta nota, completamente a favor de los geckos, estos pequeños y exitosos reptiles.


Junto con los chismes de la farándula en los lugares de vacaciones, alguna que otra epidemia mortal en el hemisferio norte, olas de calor, cortes de luz, etc., las “lagartijas” se han instalado definitivamente como tema del verano conurbano.

ENCUENTRO CERCANO
Por 2007 las detectamos por primera vez en Wilde. 

RIP gecko sin nombre.

Fotografié un ejemplar adulto que atrapó mi gato y mandé un mail a la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata. Me contestó el Profesor Jorge Williams, del departamento de herpetología:
Hola David,
Por lo que se puede ver en la foto se trata sin dudas de una lagartija de la familia Gekkonidae que esta distribuida en todo el mundo. Podria ser del genero Tarentola o bien del genero Hemidactylus, pero para eso tendría que ver el ejemplar en persona.Ambos géneros son exóticos y desde hace algunos años han sido introducidos en nuestro país, y se están distribuyendo con suma rapidez, lo cual podría en el futuro implicar algún daño ambiental, dependiendo de que lugares colonice y con que especies autóctonas compita.(...)Son animales absolutamente inofensivos y aún en el caso de que mordieran, difícilmente lastimen, y mucho menos produzcan consecuencias secundarias.(...)

GECKOBELIEVERS
Como afirman todas las notas, los geckos son completamente inofensivos y no hay nada de qué preocuparse. Cuando el científico habla de “daño ambiental” se refiere a la potencial extinción de lagartijas u otras especies autóctonas por competencia. Básicamente vienen a ocupar el nicho ecológico de esas lagartijas y otros reptiles locales que ya no se ven tanto. Son más adaptables y tienen el superpoder de caminar por paredes y techos, cabeza abajo, ¡incluso por superficies lisas, como vidrios!

Una cría, empezando a explorar el mundo.

URBANOS
Este tipo de geckos se han adaptado a vivir con el hombre y siempre son vistos en ambientes urbanos, muy raramente en zonas rurales o salvajes. En nuestros barrios es muy fácil que nos encontremos algunos al correr una maceta, en los taparrollos de las cortinas, muebles, huecos en paredes, puertas, etc. Prácticamente podemos toparnos con ellos en cualquier lugar del conurbano.

Otra cría, empezando a explorar la caja del gato.

MUNDIALES
Hay unas pocas especies de geckos originarios de las regiones tropicales de América, pero los que se empiezan a avistar por las zonas urbanas de todo el continente desde finales de los 80 y principios de los 90 son siempre oriundos de la zona del Mediterráneo: norte de África y sur de Europa. Una de las teorías más aceptadas es que lograron extender su distribución gracias a la exportación de madera de Mauritania y otros países africanos desde la década de 1980.

MITOS
En 2007 un veterinario amigo me dijo que tratáramos de “mantener alejados” a los geckos. Esto no tenía ningún sustento, no existe ningún daño reportado por estas infernales criaturas a las personas. Por Internet he encontrado varios mitos, siempre refutados:
- En Costa Rica se cree que persiguen a las mujeres (?).
- Transmiten la lepra (!). Alguien infirió esto por la capacidad que tienen de desprenderse de la cola. Por supuesto, no transmiten la lepra.
- Son venenosos. Ningún miembro de la familia tiene veneno.
- Son agresivos. He visto como son atrapados por niños sin ningún tipo de resistencia.
- Heces/orina irritantes. Esto está asociado con el hallazgo de salmonella en el intestino de unos pocos ejemplares en Colombia. El riesgo es bajísimo, como aclara la misma nota. Lo interesante de la investigación es que identifica una posible fuente de transmisión de la salmonella pero a un nivel puramente hipotético. Con la ubicuidad actual de los geckos deberíamos estar inmersos en una epidemia apocalíptica.

Un ejemplar adulto bailando reggaeton.

BESIS
Además del superpoder de caminar por paredes y techos y cambiar de tonalidad de la piel, los geckos también tienen el privilegio de clase (?) de la vocalización. Personalmente no los he escuchado, pero sí me han contado esto y puede ser lo que molesta tanto a algunos perros (que tienen un oído más fino). En México y Guatemala, por los sonidos que producen, se han ganado el sobrenombre de “besucones” y “besuqueros”.


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